9 de junio de 2016

[LIBROS]: "Carve the Mark", el próximo libro de Veronica Roth

¡Hola a todos! Después de una larga y dura ausencia (motivada por exámenes y esas cosas de la vida mundana), volvemos con par de noticias que, aunque no son nuevas, no habíamos podido publicar en el blog aún.

En esta entrada os queremos hablar del próximo libro de Veronica Roth, ¡y es que ya tenemos un montón de información sobre él!

http://www.ew.com/sites/default/files/i/2016/05/04/ctm-ew1.jpgSe titula "Carve the Mark", algo así como... ¿"La marca grabada"? Tendremos que esperar un poco más para tener una traducción oficial.

La sinopsis dice así:

"En un planeta donde reinan la violencia y la venganza, en una galaxia donde algunos son favorecidos por el destino, todo el mundo desarrolla un don, un poder único para dar forma al futuro. Mientras que a la mayoría les beneficia su don, a Akos y a Cyra no: sus poderes les hacen susceptibles de ser controlados por los demás. ¿Podrán recuperar sus dones, sus destinos y sus vidas; y restablecer el equilibrio de poder en este mundo?

Cyra es la hermana del brutal tirano que gobierna la población Shotet. Su don le otorga daño y poder, algo que su hermano explota para torturas a sus enemigos. Sin embargo, Cyra es mucho más que una simple espada en manos de su hermano: es fuerte, rápida y más lista de lo que él piensa.

Akos es de la pacífica nación de Thuve, y su lealtad hacia su familia no tiene límites. Aunque su peculiar don le protege, cuando Akos y su hermano son secuestrados por soldados Shotet enemigos, Akos intenta liberar a su hermano desesperadamente, cueste lo que cueste. Cuando Akos se ve atrapado en el mundo de Cyra, la enemistad entre sus países y familias parece insalvable. Deberán elegir entre ayudarse mutuamente para sobrevivir... O destruir al otro."

Se publicará el 17 de enero de 2017 en EE.UU. (aún no tenemos fechas para otros países). La cuenta de Twitter oficial es @CarveTheMark y esta es la web oficial (que aún no tiene nada excepto una cuenta atrás y la opción de suscrbirte a las noticias).

¿No os habéis quedado con ganas de más? ¡Seguid leyendo y encontraréis un adelanto del capítulo 7!



La primera vez que vi a los hermanos Kereseth fue desde el pasadizo para los criados que se encontraba a lo largo de la Sala de Armas. Yo era algo más mayor, me iba acercando rápidamente a la edad adulta.
 
Mi padre se había unido a mi madre en la otra vida hacía poco tiempo, muerto en un ataque durante nuestra última estancia. Mi hermano, Ryzek, seguía ahora el camino que nuestro padre le había marcado, el camino hacia la legitimidad Shotet. Tal vez incluso hacia el dominio Shotet.


Mi antiguo tutor, Otega, había sido el primero en hablarme sobre los Kereseths, porque los sirvientes de nuestra casa andaban susurrando la historia entre las ollas y sartenes en la cocina, y ella siempre me contaba lo que murmuraban los sirvientes. 

"Fueron capturados por el ayudante de tu hermano, Vas." me dijo mientras revisaba mi ensayo, buscando errores gramaticales. Todavía me enseñaba literatura y ciencia, pero yo la había superado en mis otras asignaturas y ahora estudiaba por mi cuenta, mientras que ella había regresado a la gestión de nuestras cocinas. "Y Vas los arrastró a través de la Brecha gritándoles y golpeándoles, para que los demás hablaran de ello. Pero el más joven, Akos, se liberó de alguna manera, robó una espada y se enfrentó a uno de los soldados de Vas". 

"¿A cuál?" pregunté. Conocía a los hombres con los que Vas había viajado. Sabía que a uno le gusta el caramelo, que otro tenía el hombro izquierdo débil, y que otro había entrenado a un ave para que comiera golosinas de su boca. Era bueno saber estas cosas sobre la gente. Por si acaso.

"Kalmev Radix."

El amante del caramelo, entonces.

Enarqué las cejas. ¿Kalmev Radix, parte de la élite de confianza de mi hermano, había muerto a manos de un niño Thuvhesit? No era una muerte muy honorable.


"¿Por qué capturaron a los hermanos?", le pregunté.

"Por sus destinos." Otega movió las cejas. "O eso dice la historia. Y como sus destinos son, evidentemente, desconocidos para todos excepto Ryzek, la historia es así".

No conocía el destino de los chicos Kereseth, ni el de nadie excepto el mío y elde Ryzek, aunque habían sido transmitidos hace unos días por el servicio de noticias de la Asamblea. Ryzek había cortado el suministro de noticias en cuanto el Líder de la Asamblea había aparecido en la pantalla. El líder de la Asamblea había hecho el anuncio en Othyrian, y aunque el habla y el aprendizaje de todas las lenguas excepto el Shotet había sido prohibido en nuestro país desde hace más de diez años, era mejor estar seguro.


Mi padre me había revelado mi propio destino después de mi don se manifiestara, con poca ceremonia: El segundo niño de la familia Noavek cruzará la Brecha. Un extraño destino para una hija favorecida, pero sólo porque era muy aburrido. 

Ya no atravesaba el pasadizo para los criados tan a menudo como antes, estaban sucediendo cosas en la casa que no quería ver, pero para echar un vistazo a los Kereseths secuestrados... Bueno, tuve que hacer una excepción. 

Todo lo que sabía acerca de la gente Thuvhesit, aparte de que fueran nuestros enemigos, era que tenían la piel fina , fácil de perforar con una cuchilla, y que se atiborraban de "iceflowers", el pilar de su economía. Había aprendido su idioma por la insistencia de mi madre (la élite Shotet estaba exenta de las prohibiciones de mi padre contra el aprendizaje de idiomas, por supuesto), y me había resultado difícil, pues estaba acostumbrada a los sonidos ásperos y fuertes del idioma Shotet; mientras que los del Thuveshit eran susurrantes y rápidos.
 
Sabía que Ryzek había llevado a los Kereseths a la Sala de Armas, así que me agazapé en las sombras y se deslicé el panel de pared trasera, dejando un pequeño hueco para mirar, cuando oí pasos.


La habitación era como todas los demás en la Mansión Noavek, las paredes y el suelo de madera oscura tan pulida que parecían estar recubierta de una película de hielo. Colgando del lejano techo había una elaborada lámpara de araña hecha de globos de vidrio y metal retorcido. Diminutos insectos fenzu revoloteaban en su interior, proyectando una luz misteriosa y cambiante. El lugar estaba casi vacío, todos los cojines de suelo, colocados sobre soportes de madera por comodidad, cogían polvo, por lo que su color crema se había vuelto gris. Mis padres habían celebrado fiestas, pero Ryzek sólo lo utilizaba con gente a la que quería intimidar.

Vi a Vas, el ayudante de mi hermano, antes que a nadie. El lado largo de su cabello estaba grasiento y suelto, el lado afeitado rojo por la cuchilla. Junto a él se arrastraba un niño, mucho más pequeño que yo, con la piel como un mosaico de magulladuras. Era estrecho de hombros, sobrio y bajito. Tenía la piel blanca, y una especie de cautelosa tensión en su cuerpo, como si estuviera preparándose.Detrás de él se oían sollozos ahogados. Un segundo niño, con el pelo denso y rizado, caminaba a trompicones. Era más alto y más ancho que el primer Kereseth, pero estaba encogido de miedo, por lo que casi parecía más pequeño.


Estos eran los hermanos Kereseth, los niños favorecidos por el destino de su generación. No eran muy impresionantes.

Mi hermano los esperaba al otro lado de la habitación, su largo cuerpo acomodado sobre los escalones que llevaban a una plataforma elevada. Su pecho estaba cubierto con una armadura, pero sus brazos estaban desnudos, mostrando una hilera de marcas de asesinatos que llegaban hasta su antebrazo. Habían sido muertes ordenadas por mi padre, para contrarrestar los rumores sobre la debilidad de mi hermano que se habían extendido entre las clases bajas. Llevaba una pequeña espada en la mano derecha, y cada pocos segundos la hacía girar en su palma, siempre sujetándola por el mango. A la luz azulada, su piel estaba tan pálida que parecía casi un cadáver. 

Sonrió cuando vio a sus prisioneros Thuvhesit, mostrando sus dientes. Podía ser guapo cuando sonreía, mi hermano, incluso si eso significaba que estaba a punto de matarte. 

Se echó hacia atrás, manteniendo el equilibrio sobre los codos, y ladeó la cabeza. 

"Bueno, bueno" dijo. Su voz era profunda y áspera, como si hubiera pasado la noche gritando con todas sus fuerzas.

"¿Es este el chico del que tanto he oído hablar?" Ryzek señaló al chico Kereseth magullado. Habó en un claro Thuvesit. "¿El niño Thuvhesit que consiguió una marca antes incluso de que le metiéramos en un barco?" Se rió.

Me fijé en el brazo del chico magulllado. Tenía un corte profundo al lado del codo, y un hilo de sangre que había llegado a los nudillos y se había secado allí. Una marca de asesinato, sin terminar. Una muy nueva, perteneciente, si los rumores eran ciertos, a Kalmev Radix. Ese era Akos, entonces, y el que sollozaba era Eijeh.

"Akos Kereseth, el tercer hijo de la familia Kereseth." Ryzek se levant´p, haciendo girar el cuchillo en la palma de su mano, y bajó los escalones. Él hacía parecer pequeño incluso aVas. Era como un hombre de tamaño normal, hecho más alto y delgado de lo que se suponía que era, con unos hombros y caderas demasiado estrechas para soportar su propia altura.

Yo era alta también, pero ahí terminaba el parecido físico con mi hermano. No era raro que los hermanos Shotet no se parecieran, teniendo en cuenta lo mezclada que estaba nuestra sangre, pero nosotros éramos más distintos que la mayoría.


El chico, Akos, levantó la mirada hacia Ryzek. Yo había visto por primera vez el nombre de "Akos" en un libro de historia Shotet. Había pertenecido a un líder religioso, un clérigo que había preferido quitarse la vida en lugar de deshonrar su corriente al sostener una espada. Así que este niño Thuvhesit tenía un nombre Shotet. ¿Habrían olvidado sus padres el origen? ¿O es que querrían honrar a algún antepasado Shotet olvidado?

"¿Por qué estamos aquí?", dijo Akos con voz ronca, en Shotet.


Ryzek se limitó a sonreír más. "Veo que los rumores son ciertos, sabes hablar la lengua reveladora. Que fascinante. Me pregunto cómo llegarías a tener sangre Shotet." Pinchó el rabillo del ojo de Akos, en el cardenal que tenía allí, provocándole una mueca de dolor. "Veo que has recibido un buen castigo por asesinar a uno de mis soldados. Imagino que tu caja torácica está dañada".


Ryzek se encogió un poco mientras hablaba. Sólo alguien que lo conociera tan bien como yo podría haberse dado cuenta, estaba segura. Ryzek odiaba ver el dolor, no por empatía hacia la persona que sufría, sino porque no le gustaba que recordar que el dolor existía, que era tan vulnerable a él como cualquier otra persona.


"Casi lo tuve que cargar hasta aquí", dijo Vas. "Definitivamente tuve que cargarlo hasta la nave."



"Por lo general, no habrías sobrevivido a un gesto desafiante como matar a uno de mis soldados", dijo Ryzek, hablándole a Akos como si fuera un niño. "Sin embargo, tu destino es morir al servicio de la familia Noavek, morir sirviéndome, y prefiero conseguir un par de años de ti primero".

Akos había estado en tensión desde que puse los ojos en él. Según observaba, parecía que toda la dureza en él se había desvanecido, dejándolo con un aspecto tan vulnerable como un niño pequeño. Sus dedos estaban doblados, pero no en puños. Pasivamente, como si estuviera durmiendo.


Supongo que no conocía a su destino.


"Eso no es cierto", dijo Akos, como si estuviera esperando que Ryzek calmara su miedo. Presioné mi estómago con la palma de mi mano al sentir un fuerte dolor.


"Oh, te aseguro que lo es. ¿Quieres que te lea la transcripción del anuncio?" Ryzek sacó un cuadrado de papel de su bolsillo trasero (había venido a la reunión preparado para causar caos emocional, al parecer) y lo desdobló. Akos estaba temblando.


"El tercer hijo de la familia Kereseth'", leyó Ryzek, en Othyrian. Por alguna razón escuchar el destino en el idioma en el que se había anunciado lo hacía sonar más real para mí. Me preguntaba si Akos, que se estremecía con cada sílaba, sentía lo mismo. "Morirá en servicio a la familia Noavek."


Ryzek dejó caer el papel al suelo. Akos agarró tan bruscamente que casi se rompe. Se quedó en cuclillas mientras leía las palabras una y otra vez, como si releerlas fuera a cambiarlas. Como si su muerte, y su servicio a nuestra familia, no estuvieran predestinadas.

"No va a pasar", dijo Akos, esta vez más fuerte, mientras se levantaba. "Preferiría... Preferiría morir antes que..."


"Oh, no creo que eso sea cierto" dijo Ryzek, bajando la voz hasta casi susurrar. Se inclinó, acercando su cara a la de Akos. Los dedos de Akos habían hecho agujeros en el papel, a pesar de que aparentaba estar calmado. "Sé qué aspecto tiene la gente que quiere morir. He llevado a muchos hasta ese punto yo mismo. Y tú todavía estás demasiado desesperado por sobrevivir."


Akos tomó, y miró a mi hermano a los ojos, con una firmeza renovada. "Mi hermano no tiene nada que ver contigo. No tienes ningún derecho sobre él. Deja que se vaya, y yo... No te daré ningún problema." 

"Parece que no has entendido lo que tú y tu hermano estáis haciendo aquí", dijo Ryzek. "No hemos cruzado la brecha sólo para acelerar tu destino, como crees. Tu hermano no es el daño colateral, lo eres tú. Fuimos a buscarle a él."

"Tú no cruzaste la Brecha", le espetó Akos. "Tú sólo estuviste aquí sentado y dejaste que tus lacayos lo hicieran todo por ti."

Ryzek se giró y subió a la parte superior de la plataforma. La pared superior estaba llena de armas de todas las formas y tamaños, la mayoría de ellos filos tan largos como mi brazo. Escogió un cuchillo grande y grueso, con un mango robusto, como un cuchillo de carnicero.

"Tu hermano tiene un destino especial", dijo Ryzek, mirando el cuchillo por encima. "Supongo, ya que tú no conocías tu propio destino, que tampoco sabes el de él, ¿verdad?"

Ryzek sonrió como siempre hacía cuando sabía algo que los demás ignoraban.

"Ver el futuro de la galaxia", citó Ryzek, esta vez en Shotet. "En otras palabras, ser el próximo oráculo de este planeta".

Akos se quedó callado.

Me senté de espaldas a la grieta en la pared, cerrando los ojos contra la línea de la luz para poder pensar.


Para mi hermano y mi padre, cada estancia desde que Ryzek era pequeño había sido una búsqueda de un oráculo, y cada búsqueda había resultado inñutil. Probablemente porque era casi imposible atrapar a alguien que sabía que ibas a venir. Pero, finalmente, parecía que Ryzek había encontrado una solución: había localizado a un oráculo que no sabía lo que era, uno suave y lo suficientemente flexible para ser moldeado por la crueldad Noavek.

Me senté de nuevo hacia delante para oír hablar a Eijeh, con su rizada cabeza inclinada hacia adelante. 

"Akos, ¿que está diciendo?", preguntó Eijeh en un resbaladizo Thuvhesit, limpiándose la nariz con el dorso de la mano.

"Está diciendo que no vinieron a Thuvhe a por mí", dijo Akos, sin mirar hacia atrás. Era extraño oír a alguien hablar dos idiomas tan perfectamente, sin acento. Envidiaba su habilidad. "Vinieron a por ti." 

"¿A por mí?" Los ojos de Eijeh eran de un verde pálido. Un color inusual, como las alas iridescentes de los insectos, o la 'currentstream' desde la Era Deadening (?). Contrastaban con su piel marrón claro, con lo que parecía que brillaban, como la tierra lechosa del planeta Zold. "¿Por qué?"

"Porque eres el próximo oráculo de este planeta", dijo Ryzek a Eijeh en la lengua materna del niño, mientras bajaba de la plataforma con el cuchillo en la mano. "Verás el futuro, en todas sus muchas, muchas versiones. Y hay una gran versión en particular sobre la que me gustaría saber más".


Una sombra correteó por el dorso de mi mano, como un insecto. Mi don hacía que mis nudillos dolieran como si se estuvieran rompiendo. Ahogué un gemido. Sabía qué futuro quería Rzyek: gobernar Thuvhe, así como Shotet, conquistar a nuestros enemigos, ser reconocido como un líder mundial legítimo por la Asamblea. Pero su destino se cernía sobre él tan pesadamente como el de Akos, dictando que Ryzek caería ante nuestros enemigos en lugar de reinar sobre ellos. Necesitaba un oráculo si quería evitar ese fracaso. Y ahora tenía uno.Quería que Shotet fuera reconocida como una nación, en lugar de una colección de advenedizos rebeldes, tanto como mi hermano. Entonces, ¿por qué el dolor de mi don, siempre presente, aumentaba por segundos? 
 "Yo ..." Eijeh estaba observando el cuchillo en la mano de Ryzek. "No soy un oráculo, nunca he tenido una visión, no puedo... Es imposible..."Me apreté contra mi estómago de nuevo.Ryzek equilibró el cuchillo en su mano y lo movió rápido para darle la vuelta. Se tambaleó, moviéndose en un círculo lento. No, no, no, me encontré pensando, sin estar segura de por qué.Akos se interpuso entre Ryzek y Eijeh, como si pudiera detener mi hermano solo con la carne de su cuerpo.

Ryzek observaba su cuchillo girar mientras se acercaba a Eijeh.

"Entonces tendrás que aprender a ver el futuro, y rápido", dijo Ryzek. "Porque quiero que encuentres la versión del futuro que necesito, y me digas qué debo hacer para llegar a ella. ¿Por qué no empezamos con una versión de un futuro en el que Shotet, y no Thuvhe, controla este planeta, hmm?"Le hizo un gesto a Vas, quien obligó a Eijeh a arrodillarse. Ryzek atrapó la hoja por el mango y tocó con el borde de la misma la cabeza de Eijeh, justo debajo de la oreja. Eijeh gimió."No puedo..." dijo Eijeh. "No sé cómo convocar visiones, yo no..."Y luego Akos se abalanzó contra mi hermano desde un lado. No era lo suficientemente grande como para derribar a Ryzek, pero le había cogido con la guardia baja, y Ryzek tropezó. Akos echó el codo hacia atrás para golpearle (estúpido, me dije a mí misma), pero Ryzek era demasiado rápido. Le dio una patada desde el suelo, golpeando Akos en el estómago, y luego se puso de pie. Agarró a Akos por el pelo, tirando de su cabeza hacia arriba, y deslizó su hoja a lo largo de la mandíbula de Akos, desde la oreja a la barbilla. Akos gritó.

Era uno de los sitios preferidos de Ryzek donde cortar a la gente. Cuando decidía hacerle una cicatriz a alguien, quería que sea visible. Inevitable."Por favor", dijo Eijeh. "Por favor, no sé cómo hacer lo que me pide, por favor no le haga daño, no me haga daño, por favor..."Ryzek miró a Akos, que se estaba agarrando la cara, con el cuello manchado de sangre."No conozco esa palabra Thuvesit 'por favor'", dijo Ryzek.§Esa noche, más tarde, oí un grito resonando en los silenciosos pasillos de la Mansión Noavek. Sabía que no pertenecía a Akos, había sido enviado con nuestro primo Vakrez, "para que desarrolllara una piel más gruesa", como dijo Ryzek. En su lugar, reconocí en el grito la voz de Eijeh, expresando el dolor, mientras mi hermano intentaba extraer el futuro de su cabeza.Soñé con él durante mucho tiempo después.

Artículo escrito por Blog Saga Divergente. Enlázanos si copias información o fotografías. ¡Gracias!

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